Carta del Presidente · Fundación Manolo Sanlúcar
La transmisión
de un legado.
El Instituto Internacional de Guitarra Flamenca Manolo Sanlúcar nace de una idea profundamente meditada por el Maestro en los últimos años de su vida: asegurar la transmisión rigurosa, creativa y viva del arte de la guitarra flamenca a las generaciones futuras.
Manolo Sanlúcar no solo fue uno de los grandes creadores del flamenco contemporáneo. Fue también un pedagogo excepcional, plenamente consciente de que un arte solo permanece vivo cuando se transmite con profundidad, método y visión. Por ello concibió una institución dedicada a la enseñanza de la guitarra flamenca, llamada a ser una referencia internacional.
Para dirigir un proyecto de esta naturaleza era necesario encontrar a una persona que reuniera cualidades poco comunes: excelencia artística, capacidad pedagógica, inteligencia musical, disciplina y una profunda comprensión del pensamiento del Maestro. Manolo Sanlúcar tenía claro quién debía asumir esa responsabilidad. Ese discípulo era Juan Carlos Romero.
Desde muy joven, el Maestro percibió en él un talento extraordinario. Aquella formación no buscaba crear una copia del Maestro. Al contrario: como sucede con los grandes pedagogos, Manolo Sanlúcar entendía que el verdadero maestro no reproduce discípulos — cultiva personalidades artísticas capaces de desarrollar un lenguaje propio.
Pocos días antes de su fallecimiento, Manolo Sanlúcar llamó a Juan Carlos Romero a su casa para hablar con él de un asunto que consideraba esencial. Ya muy debilitado por la enfermedad, le pidió personalmente que se encargara de la Escuela que había concebido para la enseñanza y la proyección del flamenco. No quería marcharse sin escuchar su compromiso. Romero aceptó, emocionado, aquella responsabilidad.
Hoy, el Instituto Internacional de Guitarra Flamenca Manolo Sanlúcar representa precisamente esa continuidad: la transmisión de una forma de entender el flamenco que une tradición, conocimiento profundo, libertad creativa y respeto por la personalidad artística de cada intérprete.
El arte sigue su camino. La música continúa. Y el legado del Maestro encuentra nueva vida en la enseñanza y en los jóvenes guitarristas que se formarán en esta Escuela.
José Martínez Talavera
Presidente
Fundación Manolo Sanlúcar · Aura Seguros
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